Café
Women Coffee - El Magnífico

Women Coffee

Certificación Orgánica

Nota de cata

Afrutado, dulce, fruto seco.

Cuerpo pesado, acidez vibrante.

 

 

Estación de lavado

La estación de lavado de Mbizi se encuentra en Nymasheke con una altitud para el cultivo de cafés de aproximadamente 1.500 – 1.800 msnm.  Esta estación esta bajo la tutela de la Asociación WCE (Woman Coffee Extension) que reúne a mujeres agricultoras para empoderarlas con nuevas oportunidades económicas a través de las captaciones en la cadena de valor del café. El objetivo es enseñarlas a ganarse la vida mediante sus propios productos como vehículo para generar un cambio social en sus vidas.

 

Muchas de estas mujeres son viudas o huérfanas del Genocidio de 1994 y han necesitado ganarse la vida y sacar a sus familias adelante solas. Los últimos proyectos de WCE son seguros de vida para los agricultores y contribuyen, también, a la distribución de agua potable.

Beneficio

La cereza se selecciona manualmente por los agricultores/as que la entregan a la estación de lavado de Mbizi. Como primer paso, todas las cerezas son puestas en agua para su división entre flotadores y las cerezas de primer grado. Una vez hecha esta selección, la cereza de alta densidad se clasifica a mano para eliminar cualquier defecto visible.

 

Después de esto, los frutos son llevados a una despulpadora de disco antes de ser colocados en tanques de fermentación. El grano es fermentado en seco, con el mucílago, de 20 a 24h. Pasado este tiempo, el pergamino húmedo se lava con agua limpia y se coloca en capas muy finas sobre las camas africanas para su secado al sol. Para obtener un secado uniforme el café se va removiendo cada cierto tiempo. Este proceso de secado dura unos 22 días.

Origen

Introducido en 1904 por misioneros alemanes, el café en Ruanda tiene una historia importante. Allí, el clima, la altitud y la preeminencia de la variedad Bourbon le otorgan unas cualidades en taza inigualables.

 

A principio de la década de los 90 era su producto de exportación más lucrativo: salían del país unas 45 mil toneladas que daban sustento a muchísimos pequeños agricultores. En 1994, un tremendo genocidio acabó con las vidas de casi un millón de personas y destruyó la economía de Ruanda al eliminar gran parte del conocimiento especializado necesario para cultivar y exportar con éxito.

Hoy, este país produce menos de la mitad de café que exportó en 1990. Sin embargo, pese a los trágicos acontecimientos que han sacudido su historia reciente, Ruanda conserva su enorme potencial en el sector del café.

 

Con el fin de reconstruir las instituciones agrícolas, la capacidad de producción y el capital humano, se ha diseñado en el año 2000 el Plan de Ayuda PEARL (The Partnership for Enhancing Agriculture in Rwanda through Linkages). Así, los pequeños caficultores pueden vender directamente a los expertos compradores de estos cafés especiales recibiendo altos precios por su excepcional producto.

 

Hoy aproximadamente 420.000 personas están relacionadas directa o indirectamente a la industria del café. Los precios del café de calidad son más estables que los precios del café comercial, con lo cual se ha mejorado la calidad de vida de muchos caficultores y sus familias. Además, el café también aporta a la reconciliación de las etnias principales: Hutus y Tutsis; ya que los hemos visto trabajando juntos, hombro con hombro, para producir más y mejor café.

 

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