Actualmente, el método de filtrado vive un auge tanto en casa como en las cafeterías de especialidad. Por eso queremos contarte los errores comunes preparando café de filtro.
En los últimos años, el filtrado se ha convertido en un ritual apreciado por su limpieza en taza y su capacidad para mostrar el carácter de cada origen.
Desde luego, esa misma capacidad hace que cualquier variación, desde el molido hasta la temperatura del agua, tenga un impacto directo en la taza. Por eso resulta tan importante dominar la técnica: comprender cómo funciona la extracción, detectar los fallos más frecuentes y saber corregirlos es la clave para disfrutar de cafés más equilibrados, aromáticos y consistentes.
En Cafés El Magnífico somos especialistas en café de especialidad y dominamos la técnica del filtrado. Desde aquí queremos advertirte de esos errores comunes preparando café de filtro que pueden arruinar tu taza. Entramos en materia.

Errores más habituales al preparar un café de filtro
Toma nota y evita equivocaciones para preparar un buen café de filtro.
1. Usar un molido inadecuado
Ciertamente, el molido es la base de una buena extracción. Cuando es demasiado fino, el agua tarda más en atravesar la cama de café: el resultado suele ser una bebida amarga, pesada y sobreextraída. Si en cambio, el molido es demasiado grueso, el agua pasa demasiado rápido y genera un café aguado, plano y sin carácter.
Cada método tiene sus necesidades: un V60 requiere un molido medio, una Kalita uno ligeramente más grueso, y una Chemex agradece una molienda aún mayor. Ajustar la granulometría de acuerdo con el método —y con la receta— es clave para sacar el máximo partido al café.
2. No controlar la temperatura del agua
Por supuesto, la temperatura es tan importante como el molido. Agua demasiado caliente puede extraer compuestos amargos y secantes. Agua demasiado fría genera tazas ácidas, faltas de dulzor y cuerpo.
El rango ideal suele moverse entre 88 °C y 94 °C. Si no dispones de un hervidor con control de temperatura, basta con llevar el agua a ebullición y dejarla reposar unos 30–40 segundos antes de verterla. Con esta simple práctica, tus resultados mejorarán de forma notable.
3. Ignorar la proporción café/agua
Por descontado, la receta importa. Mucho. Preparar café “a ojo” hace que cada taza sea diferente y suele llevar a resultados inconsistentes. Un ratio clásico es 1:15 o 1:16 (1 g de café por cada 15–16 g de agua).
A partir de ahí, puedes ajustar según tu gusto: un ratio más concentrado dará como resultado una taza más intensa, mientras que uno más elevado será más ligera y delicada. Lo esencial es pesar ambos ingredientes para mantener una referencia clara y replicable.
4. No prehumedecer el filtro o realizar una mala preinfusión
Dos gestos sencillos que cambian radicalmente el resultado. Enjuagar el filtro elimina el sabor a papel y calienta la cafetera, favoreciendo una extracción más estable.
La preinfusión —el famoso bloom— hidrata el café, expulsa los gases atrapados y prepara la cama para que el agua se distribuya de forma uniforme. Un error frecuente es añadir demasiada agua o verterla bruscamente: basta con añadir el triple del peso del café y esperar unos 30 segundos.
5. Verter el agua sin técnica
Queda claro que el vertido es la parte más artesanal del filtrado. Si el agua cae con demasiada fuerza, arrastra la cama de café y rompe su homogeneidad. Si cae en un punto fijo, genera canales de extracción irregular.
Lo ideal es verter en movimientos circulares, constantes y controlados, ya sea en pulsos o en un solo flujo continuo, según la receta. Esta técnica favorece una extracción pareja y respetuosa con el perfil del café.
6. Usar agua de mala calidad
Claro está que el agua constituye casi el 98% de la bebida final. Así pues, elegir un agua mala es uno de los errores comunes preparando café de filtro. Un agua demasiado dura, demasiado blanda o con exceso de minerales puede arruinar completamente un café de alta calidad.
Como guía general, una mineralización baja o media suele ofrecer buenos resultados, manteniendo equilibrio entre dulzor, claridad y textura.
7. No limpiar el equipo correctamente
Los aceites del café tienden a acumularse con facilidad y, si no se eliminan, aportan sabores rancios y desagradables. Lo mismo ocurre con los restos calcificados del agua.
Por lo tanto, lavar la cafetera, el servidor, la jarra y todos los accesorios tras cada uso garantiza que cada extracción parta de un lienzo limpio. En métodos con partes metálicas o plásticas, una limpieza más profunda semanal también ayuda a mantener la frescura de los sabores.
8. No ajustar la receta al café utilizado
En Cafés El Magnífico sabemos bien que cada café es un mundo. Origen, variedad, proceso, tueste y frescura influyen en cómo debe prepararse. Un café más ácido puede agradecer un molido ligeramente más fino. Uno más dulce y con cuerpo, quizá necesite una temperatura algo más baja o un ratio diferente.
Por consiguiente, la clave es observar, tomar notas y adaptar la receta según el carácter del café. Un pequeño cambio puede resaltar matices que de otro modo pasarían desapercibidos.
9. Recomendaciones finales para mejorar tu café de filtro
Antes de terminar, recopilamos los consejos principales para conseguir un resultado óptimo.
- Pesa siempre café y agua.
- Ajusta molido, temperatura y ratio hasta encontrar tu punto ideal.
- Mantén una técnica de vertido suave y constante.
- Usa agua de buena calidad.
- Limpia el equipo tras cada uso.

Cafés El Magnífico te ofrece café de filtro de la mejor calidad
Ya lo ves: evitar los errores comunes preparando café de filtro no significa complicar el ritual, sino comprenderlo mejor. Cuando controlas estos detalles, el filtrado se convertirá en un método que querrás practicar cada mañana.
Si quieres seguir perfeccionando tu técnica, te invitamos a explorar los distintos tipos de cafeteras disponibles en el catálogo de Cafés El Magnífico. Disponemos de modelos de filtro y también de otros sistemas. Echa un vistazo y encuentra máquinas diseñadas para acompañarte taza a taza.
